Un sueño

Cual bohemio en París, sentado me hallo en la cafetería del museo de Zaragoza,  bueno,  al menos en uno de ellos. Con mi copa de vino joven Lágrima, estoy sólo en la cafetería, y espero estar a la altura de la escena descrita.

Hace unos días volví a tener ese sueño del que tenía dudas de si era recurrente, y ahora puedo asegurar que lo es.

En dicho sueño ocurre que me encuentro conduciendo un camión, y  tengo la sensación de que el sueño ha ido evolucionando a lo largo del tiempo y si en los primeros casos era un camión de obra o dumper, más tarde he conducido camión articulado e incluso autobús.
Esto me llama la atención, el hecho de que los vehículos conducidos han ido cambiando a más grandes, y mayor categoría, más responsabilidad… Las sensaciones también han cambiado un poco.
Siento una gran satisfacción, madurez, control, serenidad. Como si fuera uno con el camión o el autobús, al recordarlo casi puedo hasta sentir algún sabor… Quizá es una sensación parecida a la que tuve cuando mi padre me dejó conducir sólo el coche por primera vez vez con unos 15 años… Pero entonces era más erótica, más morbosa…
Conducir un camión o autobús es más madurez, siento que fluyo, como si mi cuerpo se alineara con todo, la suma de las fuerzas se iguala a cero y queda el equilibrio.
Pero luego llega la decepción, al menos hasta ésta última vez… Tomo consciencia y recuerdo que yo no tengo el permiso legal para conducir vehiculos de esas caracteristicas. Aparece una ligera sensación de frustración, como si aunque yo sepa que soy capaz de realizar la tarea, ello no fuera socialmente reconocido. ¿Socialmente reconocido estoy diciendo? Vaya…
Es posible que la policia no me pille, de hecho en ninguno de los sueños ha aparecido, pero en los más antiguos dejaba de conducir el vehiculo. En los más recientes sin embargo, confiando en el destino y que no aparezcan, sigo luchando con esa contraposición de fuerzas que son la capacidad y el deseo contra el formalismo y la aceptación.
Y el resultado es la duda de si lo que hago es valido o no, si no cuenta con el aval oportuno…
Me he planteado muchas veces qué pasaría si me sacara el permiso de circulación de camión, ¿me esperará una satisfacción indescriptible? Eh! Que no es broma!

Pero esta vez hay alguna diferencia, quizá tenga relación con el paso que iba a dar ese día en mi ámbito profesional, dicen,  y a veces yo también creo que, nada es casual.

Esta vez he visto la carga del remolque y he podido ver el trailer bien aparcado, mientras voy al bar a tomar algo. Al contrario que otras veces, no me he sentido frustrado porque no tengo permiso para conducir camiones, es curioso, tampoco en el sueño sabía por qué no me preocupaba esa circunstancia. ¿Quizá fuera confianza en la vida?

Bueno, insistiendo en la idea de que nada es casual, doy comienzo a la nueva etapa de éste blog, después de que haya desaparecido, quizá por mi propia desidia. Me gustaría que ésta vez dure mucho más y sea más fructífera, primero para mi propio bien, y luego por los que creen en mí, desde quienes han me han creado el blog hasta quienes han valorado mis palabras y me animan a seguir escribiendo, especialmente las compañeras del curso que acabo de realizar recientemente.

 

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