Cambios

“¿Cuánto se envejece en un día?” “¿Cuánto cambia el mundo en un día?”.

Éstas podían ser, y serían, dos de las preguntas que se hacía Raúl en el porche de su casa desde que era niño.

“Algo cambiará aunque sea imperceptible, porque si no lo hiciera, las cosas no cambiarían nunca…”

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Meetings at night

I have believed that it was the perfect moment, I am alone, in all the senses in which someone can feel alone.
It’s 11 o’clock at night and even if it’s July, it’s already dark, around my house, away from the town, in the countryside.
There is not going to be anyone. I put the headphones in my ears, plug the other end of the cable into the iPhone, and go outside.
The road that arrives at my house is a long stage and I start to walk on it as if I were the singer of Manic Street Preachers, without knowing what I am saying, but sure of the form that my body adopts.
I regret to be Alvaro Urquijo singing «On the Boulevard of Broken Dreams», raising my arms to heaven, and just then a lightning flashes! Success accompanies me…
It’s true that nobody else is around, right? There can be no one…
The surprise overwhelms me, chill runs through my body: in front another lonely soul approaches me with the screen on.
It’s too late to turn around, also to talk and explain. Nobody wants to be a coward.
She is 19, I am 47, also it is too late for other things.
We stand face to face, I am listening to Neil Young, I show it to her, she shows me what she hears but I do not know what is.
The same idea occurs to us. We sit at the edge of the road, and with our eyes lost in the dark and distant horizon, we continue to listen to each one of his music.
Our hands come together and we leave in their hands what they want to do or say, we do not want to make decisions.

Incidente

Hacer otras cosas mientras se conduce no es fácil ni recomendable, y según de qué se trate, puede ser hasta delito. Se puede escuchar música sin mayores complicaciones, incluso hablar por teléfono con el manos libres sin perder demasiada concentración. Sin embargo, observar lo que hay a los lados de la calzada ya es más complicado y peligroso. Continuar leyendo «Incidente»

Otrora

En ésta fría tarde de Noviembre, en éste inhóspito lugar, estamos una multitud, aunque no lo veas. Somos el aire frío, la nieve, la niebla, los arbustos de alta montaña, el silbido del viento, el Bar sin nombre con innumerables vivencias en su interior, y yo.No tengo claro si esas vivencias permanecen ahí, el eco de las risas, gritos, llantos, bromas, y discusiones, hace tiempo que se apagó, y quizá su espíritu también se esfumó por los huecos de las inexistentes  ventanas. Por donde ahora entra implacable el aire húmedo y corrosivo de las altitudes. Continuar leyendo «Otrora»

Pereza

La pereza es la compañera más fiel, nada más despertar por la mañana ahí está, y se manifiesta sutilmente impregnándolo todo, en infinidad de lugares y momentos.

La caricia de las sábanas de franela, cada hilo toca cada una de las terminaciones nerviosas de la piel, dulce caricia, y aun así no hay satisfacción suficiente.

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Un sueño

Cual bohemio en París, sentado me hallo en la cafetería del museo de Zaragoza,  bueno,  al menos en uno de ellos. Con mi copa de vino joven Lágrima, estoy sólo en la cafetería, y espero estar a la altura de la escena descrita.

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