El Yo es como el queso.
Cats: Español
Aviso previo: estoy terminando de beber una Boll Dam “doble malta” con el estomago vacío, así que las reflexiones resultantes no garantizan nada provechoso ni positivo, ni coherente.
Acabo de empezar a leer un libro de Manuel Almendro, llamado Psicología y Psicoterapia Transpersonal, y sobre una de las reflxiones que me ha surgido durante la lectura, voy a escribir.
Una vez más echo en falta tener conocimientos academicos sobre filosofía y sicología, pero con un poco de osadía y la mencionada cerveza, algo haremos.
En la parte que he leído hoy, he conseguido entender que hablaba de la existencia o no del Yo en las terapias conductistas y cognitivas, y cuando he cerrado el libro porque se me cerraban los ojos a la hora de la siesta, me ha venido a la cabeza, (eso creo yo al menos, porque ese es otro tema, seguro que nuestro centro de identidad está en la cabeza?) que lo que llamamos yo o Yo, es como el queso. Y a continuación paso a explicarlo.
Antes de seguir, para aquellos que a partir de ahora no vayáis a entender nada, sólo deciros que os paréis a pensar un poco a ver dónde carajo se sitúa ese “yo” que mencionamos cuando decimos cosas como “yo soy…”, “yo no quiero…” ” a mí me…”. Eso, quién o qué y dónde está ese “yo”?
Para hacer queso hace falta leche. La leche es líquida, por tanto no tiene forma propia, es decir, adopta la forma del envase que lo contenga. Claro, eso si consideramos una determinada cantidad de leche como “una leche” porque si encima la repartimos en porciones serán varias leches y aún se complica más la cosa. Ya no te digo nada si se derrama por el suelo…
Al grano. Supongamos que la leche está en un cubo, y sólo por eso tiene la forma del cubo, es líquida, si la cogemos con una mano, sólo agarraremos una parte de ella… Eso es como el Yo. No tiene un punto fijo ni eje vertical ni nada sólido al cual rodearse como referente que se pueda considerar como un centro, como en nuestro caso un Yo.
Pero para hacer queso, hace falta el cuajo. Hoy en día, por si no lo sabíais, se utiliza cuajo industrial, antaño se hacía con el propio cuajar del animal y tal y tal. Al cabo de un rato de añadir el cuajo, parte de la leche se cuaja, (valgamae Dios la redundancia, si es que la hay) y ahí es donde podríamos decir que empezamos a encontrar el Yo. De esa sustancia informe y escurridiza, surge algo que podemos agarrar, moldear, y sacar del resto de liquido que le rodea, es decir, lo que se llama el suero, una vez que se ha extraído la masa que luego será el queso.
Ahí lo tenemos, hemos extraido algo tangible y como he dicho, muy importante, moldeable, que podríamos considerar como un Yo de la leche. No confundir con la expresión castiza “la leche”.
Pero queridos amigos, me acabo de topar con una nueva cuestión, justo cuando me las prometía felices por haber descubierto la solución a miles de años de pensamientos y prácticas, occidentales y orientales. El queso, al igual que su antecesora, la leche, adopta la forma del recipiente que lo contenga, ya sabréis que se mete en un molde, normalmente cilindrico, pero podríamos meterlo en cualquier otra forma. Incluso disgregarlo en infinitas partes, a las cuales también se les podría dar cualquier forma…
Una pena, parece que cuando creíamos haber encontrado el Yo de la leche, resulta que surge la pregunta de cuál será el Yo del queso…
Ahora que lo pienso, esto me suena a Koan… No os voy a explicar aquí qué es un Koan, sobre todo porque no me siento muy capacitado para hacerlo, es como una especie de acertijo muy jodido que ponen los maestros a los discipulos de no sé cuál filosofía oriental, podéis mirarlo vosotros mismo en internet.
Aunque, un momento… Seguro que alguien ya se ha dado cuenta a estas alturas, ántes que yo… Hemos introducido un elemento externo a la leche, que precisamente es el que hace que el queso pueda emerger… Albricias! El cuajo! Será el cuajo el verdadero Yo? Podríamos equipararlo con la Conciencia en alguna filososfía oriental que propugna que la conciencia es anterior a la materia?
Mira por dónde me he creado una teoría digna de un gran sabio, partiendo de una proposición que dice que el Yo es como un queso, hemos llegado a que la Conciencia cósmica es como el cuajo!
La Conciencia es el cuajo que hace que la leche (estamos en la Vía Lactea, toma ya! me siento inspirado!) es decir, la matería e incluso la no matería, tome forma y consistencia, entidad, identidad, etc.
Ahí queda eso, pero no os la quiero dar con queso.
¿Que qué es la Conciencia? Bueno, bueno, por hoy ya vale, eso para otra vez.
Con vuestro permiso, voy a tomarme otra Boll para celebrar semejante descubrimiento.
Salud!



